
Con la música experimentamos muchísimas cosas, la música a veces es como un amigo, depende de cómo me sienta pongo determinada canción y realmente me siento acompañada. Será que desde muy chica escucho música y que tengo una banda preferida, pero realmente la musica para mí es el alimento del espiritu. Te teletransporta a sentirte el protagonista del tema que estas escuchando. Depende de lo que escuche y de mi estado de ánimo me hace sentir tristeza, alegría, melancolía, excitación, dolor, angustia, felicidad, escalofríos... me hace reflexionar, me emociona. No hay nada como la canción justa en el momento justo, te hace sentir cada sensación al máximo y reflexionar sobre todo lo que te preocupa, más allá de adrenalina y que se te ponga la piel de gallina. Con ella recuerdo situaciones precisas y exactas, amores, texturas, olores, colores y vivencias, calles, parques, vacaciones, playas y arena, paseos. Soy una melancólica incurable, amo la música y vivo con ella, y son muchas cosas las que se sienten al escuchar una canción, cada canción que me gusta tiene algo especial para mí. En definitiva, una vida sin música sería como un corazón sin sangre que bombear.
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